Fotografía: Alisson Vargas | Cocha Sk8
En el skate, el ritmo no solo se escucha: se siente en cada truco. En Cochabamba, la música forma parte esencial de la identidad de los skaters.
El skateboarding en Cochabamba no se define
únicamente por los trucos sobre el asfalto, sino también por la música que
acompaña cada sesión. En espacios como el parque urbano Ollantay, los skaters
encuentran en el sonido un elemento clave para su estilo y desempeño.
El sonido de las pistas
Al hablar de preferencias musicales, los
patinadores coinciden en un punto: los géneros urbanos dominan la escena.
El hip hop, el rap y el trap son los ritmos más
escuchados durante las sesiones. Su energía y ritmo marcan el tempo de los
movimientos, ayudando a los skaters a concentrarse y mantener fluidez.
Diversidad musical en la escena
Aunque el género urbano lidera, la diversidad
también está presente. Algunos skaters incorporan en sus playlists música
tradicional y popular, como la cueca y la cumbia, mostrando la mezcla cultural
que caracteriza a la ciudad.
Además, la música electrónica ha comenzado a
ganar espacio, especialmente entre quienes buscan sonidos más experimentales y
modernos.
La energía de la vieja escuela
El punk sigue siendo una referencia importante
dentro de la cultura skater. Para momentos de mayor intensidad, muchos
patinadores recurren a este género por su ritmo acelerado y su carga
energética.
Según explican, este tipo de música impulsa la
adrenalina y acompaña los intentos más exigentes sobre la tabla.
Ritmo e identidad
Más allá de los gustos personales, la música
cumple un rol fundamental en la construcción de la identidad skater.
Cada canción, cada género y cada ritmo forman
parte de una experiencia que va más allá del deporte, convirtiendo cada sesión
en una mezcla de movimiento, expresión y cultura urbana.
En Cochabamba, el skate se vive no solo sobre
ruedas, sino también al compás de una banda sonora que sigue evolucionando
junto a su comunidad.
Cochabamba, Bolivia | Por: Axel Azurduy
