Fotografía: Alisson Vargas | Cocha Sk8
En el Parque Urbano Ollantay no importa de qué barrio vengas, cuántos años tengas o cómo vistas. Sobre la tabla, todos comparten el mismo objetivo: aprender, disfrutar y formar parte de una comunidad que crece día a día.
Cada tarde, el sonido de las ruedas golpeando el concreto anuncia que una nueva jornada comienza en el Parque Urbano Ollantay. Mientras algunos intentan aterrizar su primer ollie, otros perfeccionan trucos más complejos. Entre caídas, risas y palabras de aliento, el skateboarding demuestra que es mucho más que un deporte: es un espacio donde las diferencias desaparecen y la comunidad cobra protagonismo.
Desde su inauguración en 2019, el Parque Urbano Ollantay se ha consolidado como uno de los principales escenarios para la cultura urbana en Cochabamba. Diseñado para la práctica de disciplinas como el skateboarding, el parkour, el breakdance y el hip hop, el lugar nació con el propósito de brindar un espacio seguro para cientos de jóvenes que buscaban un sitio donde desarrollar su pasión.
Un lugar donde todos tienen espacio
Lo que hace especial al skate en Ollantay no son únicamente sus rampas o sus obstáculos, sino las personas que le dan vida.
En este espacio conviven adolescentes, jóvenes y adultos provenientes de distintos barrios y realidades sociales. Algunos apenas comienzan a dar sus primeros pasos sobre la tabla, mientras otros acumulan años de experiencia. Sin importar el nivel o la condición económica, todos comparten la misma pista y el mismo respeto por quienes forman parte de la comunidad.
En el skate no existen uniformes ni etiquetas. Lo que realmente importa es la disposición para aprender, apoyar a los demás y disfrutar cada sesión.
Mujeres que transforman la escena
La presencia femenina dentro del skate cochabambino también ha crecido de forma significativa en los últimos años.
Uno de los ejemplos más representativos es Imilla Skate, un colectivo que ha logrado combinar el skateboarding con elementos de la cultura andina. Utilizando polleras y vestimenta tradicional, sus integrantes desafían estereotipos y demuestran que este deporte puede convertirse en una herramienta de identidad, inclusión y empoderamiento.
Su participación ha inspirado a más niñas y jóvenes a acercarse al skate, fortaleciendo una comunidad cada vez más diversa y abierta.
Mucho más que una pista de skate
El Parque Urbano Ollantay no solo reúne a skaters. También es un punto de encuentro para artistas urbanos, bailarines, músicos y deportistas que encuentran en este espacio un lugar para compartir ideas, crear proyectos y fortalecer la cultura juvenil de Cochabamba.
Cada sesión refleja valores como el compañerismo, la solidaridad y el respeto. Es común ver a skaters experimentados enseñando a quienes recién comienzan, celebrando cada nuevo truco como si fuera un logro colectivo.
Una comunidad que sigue creciendo
El skateboarding ha demostrado que puede unir a personas con historias y realidades completamente diferentes.
En el Parque Urbano Ollantay, las diferencias sociales quedan en un segundo plano para dar paso a una comunidad donde la pasión por el skate es el lenguaje que todos comparten.
Más que un lugar para practicar trucos, este espacio representa el crecimiento de la cultura urbana en Cochabamba y confirma que el deporte también puede convertirse en una poderosa herramienta de inclusión, convivencia y transformación social.
Cochabamba, Bolivia | Por: Dussan Antezana
